Venecia

Alarmante situación en Venecia

Ya se vivió en Barcelona cuando comenzaron las protestas por la llegada masiva de turistas, sus excesos y el aumento de los precios en los pisos de alquiler 

Ahora, el turno le toca a Venecia, donde la llegada y acumulación masiva de turistas ha obligado a las autoridades a realizar un “control” para intentar paliar o disminuir los efectos de las aglomeraciones. La ciudad estrenó el sábado unos nuevos controles de acceso pensados para regular los flujos de visitantes que acceden en temporada alta a las zonas más delicadas del municipio, cuya laguna lleva tiempo amenazada por la afluencia descontrolada de turistas 

Venecia recibe anualmente a 30 millones de personas. Una cifra que es inmensa. De modo que el alcalde la ciudad, Luigi Brugnaro, ha decidido colocar cuatro controles de acceso: dos en la plaza de Roma, antes del puente de Calatrava, y otros dos ante el puente de los Descalzos. Cuando empiece a ser difícil controlar a los turistas que acceden al punto clave de la ciudad, los tornos se cerrarán e impedirán el paso a más turistas. 

“Es la primera vez que se intentan regular los flujos en Venecia. Claramente, cometeremos muchos errores y tendremos muchas críticas, pero por ahora está funcionando todo perfectamente”, señaló el regidor. Más tarde, sin embargo, numerosos ciudadanos mostraron su descontento ante la sonada medida. Uno de los tornos, el que está enfrente del puente de Calatrava, fue arrancado y unos 30 manifestantes aparecieron con pancartas donde podía leerse: “Venecia no es una reserva, no estamos en peligro de extinción”. 

No obstante, si olvidamos el tema de los tornos, la ciudad se ve amenazada por algo mucho más grave: la despoblación que está sufriendo. Su población ha caído bruscamente desde mediados del siglo pasado. Y aunque también se debe a los estragos generados por el agua alta —las mareas que anegan los puntos más bajos de la ciudad—, el turismo masivo y la corrosión del tejido comercial y social de la ciudad que comporta son los principales factores. Así lo recoge “El Mundo” en una noticia de 2016. http://www.elmundo.es/sociedad/2016/12/09/5849a52f46163fc7148b4643.html 

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